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Una nueva era en el trabajo - Ecos de un mundo con Inteligencia Artificial

  • Foto del escritor: Mariano Tello Nocetti
    Mariano Tello Nocetti
  • 17 jul
  • 3 Min. de lectura

“En el futuro, habrá dos tipos de trabajadores: los que digan a las computadoras qué hacer y los que reciban órdenes de ellas.”  — Marc Andreessen

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Aún lo recuerdo como si fuera ayer.


Es 2 de septiembre de 2019. Estoy en el Teatro Fernando Calderón, frente a los estudiantes de contaduría de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Estoy a punto de iniciar mi conferencia titulada “El futuro de la contabilidad”. Sé que muchas personas no estarán contentas con lo que voy a decir, pero es la realidad. O más bien, será la realidad. Reinventarse o morir. Esa era la idea. La automatización estaba tomando fuerza, y comenzaban a surgir ejercicios con inteligencia artificial que resultaban prometedores.


Hacía poco tiempo que agentes como “Hey Google” o “Siri” habían llegado a nuestros dispositivos. Eran innovadores en su momento: podían agendar citas, marcar números o decirnos el clima. Pero en la web ya existían herramientas más avanzadas que prometían facilitar la contabilidad personal, incluso sin la necesidad de un contador. Y eso no era todo. IBM seguía desarrollando a Watson, su sistema de inteligencia artificial, que en aquel entonces realizaba pruebas en el ámbito de la salud. Y tenía mucho sentido.


Un doctor disponible las 24 horas, capaz de conocer todo tu historial médico: desde tu nacimiento hasta tu última visita. Podría revisar tus medicamentos previos, alergias, operaciones, análisis de laboratorio, y hasta los historiales médicos de tu familia para detectar enfermedades hereditarias. Y además, ese doctor no sería soberbio. Evitaría ciertos vicios del trato médico tradicional, con una escucha constante sin emociones que interfieran. (¿A alguien le ha pasado doctores que se enojan si quieres dar más información de tus síntomas o que no te dejan hablar? )


También comenzaban los primeros ensayos con vehículos autónomos: coches que podían manejar sin necesidad de un ser humano al volante. El futuro era prometedor. Un coche que no se distraería con el celular, ni se enojaría con otros conductores, ni manejaría con sueño, ni voltearía a ver muchachas en la calle. En fin, eliminaría muchos de los factores humanos que provocan accidentes.


El secreto para que esto funcione no es alcanzar la perfección. No es que tenga cero margen de error. Basta con que la inteligencia artificial se equivoque una vez menos que nosotros para ser confiable. Y de ahí en adelante, solo puede seguir aprendiendo y mejorando.


Hoy es 2025, y la inteligencia artificial ya no es promesa: es realidad. Está ganando terreno en todos los ámbitos laborales. Desde nuestro teléfono tenemos acceso a un experto digital en casi cualquier disciplina.


Seguramente ya lo has visto. Puedo pedirle que sea mi entrenador personal, y que me dé rutinas de ejercicio considerando mis dolencias en la rodilla, mis metas para este verano y mis estadísticas de rendimiento. También puede ser mi nutriólogo, generar dietas con base en mis alergias, mis objetivos y lo que tengo en el refrigerador. Puede ser mi contador: solo tengo que darle un Excel con mis gastos e ingresos o mandarle mis recibos, y podrá sugerirme estrategias de ahorro.


Y sí, soy pesimista en este sentido. Creo que la IA acabará con muchos trabajos. Estos agentes inteligentes seguirán mejorando, alimentándose de datos, cometiendo errores, corrigiéndose, refinándose. No duermen. No envejecen. Mientras nosotros nos cansamos, ellas siguen aprendiendo.


El mercado laboral cambiará radicalmente en los próximos 10 años. Y vuelvo a lo que dije en esa conferencia hace seis años:

·       Es tiempo de actualizarse.

·       De aprender.

·       De sentarse frente a estos programas y preguntarles sin miedo: “¿Qué puedo hacer yo que tú aún no sepas hacer?”


Tenemos que desarrollar nuestras habilidades blandas, pensar estratégicamente, aprender a usar estas herramientas y aportar un valor humano que ellas no pueden replicar. Ese será el secreto para seguir en este camino.


No soy el único que lo cree. Muchos en el mundo de la tecnología comparten esta visión. Uno de ellos es Bill Gates, quien ha hablado sobre las profesiones que sobrevivirán en esta nueva era. Puedes ver la entrevista aquí: https://www.youtube.com/watch?v=uHY5i9-0tJM


Así que, ahí viene el desafío. Estamos en un momento donde la tecnología no solo avanza: nos empuja a replantearnos qué significa ser humanos. Porque no se trata solo de saber más, sino de entender mejor.


De conectar. De crear. De cuestionar. En un mundo cada vez más automatizado, lo verdaderamente valioso será aquello que no pueda copiarse: nuestra empatía, nuestra intuición, nuestra experiencia, nuestra capacidad de adaptarnos y seguir aprendiendo.


En fin, nuestra capacidad de imaginar.


Es hora de preguntarnos:


¿Estamos listos para ser insustituibles?


Publicado en Ecodiario el 08 de julio del 2025.

 
 
 

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